La figura del abogado es considerada como conservadora y tradicional, sin embargo como toda profesión debe ajustarse a los retos que acompañan el desarrollo económico en la era digital y ponerse a la altura para así poder enfrentarlos, pues de lo contrario será consumido por quien se adapte a la nueva competitividad que surge de los modelos económicos que crean la tendencia para el progreso.

En los últimos años se ha desarrollado un nuevo modelo de negocios para proveer bienes y servicios que desintegra el modelo adquisitivo tradicional cuyo paradigma era “el tener es poder” ya que el que era dueño de los fierros tenía el poder de producción. Ahora, en la era digital, no se necesita poseer estructuras físicas para poder explotar la riqueza, en muchas ocasiones simplemente necesitamos del conocimiento, construir redes y de una conexión a internet  para tener el potencial de generar millones de pesos aunque esto pueda sonar descabellado hay empresas transnacionales que demuestran la gran potencialidad a la que nos referimos con el modelo tradicional.

Este nuevo modelo al que me refiero se conoce como “Sharing Economy  o Economía Colaborativa” y es el resultado de un modelo en el que nos desarraigamos de la propiedad y tenemos su explotación temporal como el único activo generador, en simples palabras “úsalo como si fuera tuyo a cambio de una pequeña remuneración”. Con esto no sólo me refiero a esquemas de renta de servicios en la nube, sino a usar otras plataformas que nos permiten generar negocio como por ejemplo, el tan conocido caso de la empresa mundial “UBER”. Aunque muchos dirían que Uber es un servicio de transporte, realmente la empresa no cuenta con un solo vehículo. Simplemente es una plataforma que conecta a los usuarios con los dueños de vehículos.

¿Es posible explotar la nueva tendencia? 

Aunque suena como un modelo que únicamente podrán explotar las grandes compañías, las nuevas tecnologías nos permiten acceder a él con facilidad. Internet hoy se ha convertido en un espacio, más que para compartir información, para integrar una cibersociedad que como toda sociedad tiene necesidades económicas que ahora se mueven a través de las redes sociales, las cuales no solamente entenderemos como Facebook Twitter o LinkedIn sino todas aquellas que conecten a las personas como lo son las páginas de Mercado Libre, Amazon e incluso los blogs donde las personas compartan una misma semántica con un fin compartido.

Este nuevo modelo sostenido por las redes que son construidas a través de la cibersociedad involucran una gran potencialidad para el sector jurídico y es que este modelo de economía colaborativa aún no ha sido explotado en México.

¿Cómo deberíamos explotar dicho modelo?

De primera mano debemos nacer en la cibersociedad y esto no es otra cosa que tener una personalidad dentro del internet. Para esto es necesario ir más allá de contar con una página web, puesto que hoy en día el valor de las compañías no radica únicamente en su nombre o en sus activos sino en la confianza que le tiene la gente. Un ejemplo de esto es el esquema que ha  desarrollado Mercado Libre, página que se dedica a intermediar las relaciones entre quien ofrece y quien compra. En dicha página la confianza que tienen los compradores nace de que los vendedores son examinados por Mercado Libre a través de las opiniones y calificaciones de la experiencia de los mismos compradores. Esto se traduce en una mayor seguridad para el cliente. Así mismo sucede en plataformas como Tripadvisor, Hoteles.com entre otras.

De estos ejemplos podemos observar que la transparencia es un elemento esencial en las nuevas transacciones en el Sharing Economy  aunado a que la confiabilidad la da el mismo poder del consumidor en el momento de opinar de su experiencia con la plataforma o con la persona que vende el servicio.

¿Cómo introducir este esquema en la profesión del abogado?

El sector jurídico también puede adaptarse a estos nuevos modelos económicos y más que una opción debe ser una obligación para crear modelos que permitan optimizar la justicia como es el caso de la figura reconocida internacionalmente como juez Ad Hoc, juez especializado que integrará un tribunal al que no pertenece con la garantía de permanecer imparcial, por lo cual éste sólo prestará un servicio por determinado tiempo sin que esto signifique que deba pertenecer al tribunal permanentemente.

Lo mismo sucederá con los abogados en el ejercicio de la profesión. El nuevo modelo colaborativo propone que te especialices y seas el mejor en tu área y posteriormente busques colaborar con personas que destaquen en otras áreas.

El abogado digital adaptado a la economía colaborativa es un profesionista que se destaca por ser el mejor en su materia y que construye las redes necesarias para poder ofrecer al mismo tiempo a sus clientes soluciones y consultorías en todas las materias.

Además, bajo este nuevo esquema, el abogado deberá empezar a pensar en armar equipos multidisciplinarios y no asociarse solamente con otros abogados sino fusionar conocimiento con disciplinas como el marketing, la ingeniería informática, la comunicación audiovisual, los expertos en minería de datos, estadística, coaching entre tantas otras disciplinas que pueden complementar y enriquecer su práctica profesional.

Es imprescindible que el gremio de los abogados nos adaptemos a este modelo para tener nuevos alcances e incluirnos en la cibersociedad la cual permanece en un estado creciente de necesidades económicas que serán resueltas a través de medios digitales.

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